
Fotografía de Pura María García
La sal.
Vertida agua en el vaso del sediento.
La sal.
Color robado a la memoria.
El ayer es blanco,
las tardes se desmoronan,
regresa el silencio.
Tomas, sin embargo, un nombre nuevo.
Te hilvanas a los días.
Todo es un enigma al que me aboco.
Todo eres tú,
un tú desconocido,
túnel luminoso en el que sobrevivir pone en vilo a la esperanza.
La sal.
Herida. Laberinto.
La sal de tus desconocidas manos,
las que cubren el cóncavo espacio de mis labios.
m’agrada molt la llum de la fotografia, el poema se m’escapa una mica
El poema està fet AMB agua i sal I,és claro,s’escapa😉🫂
Deu ser això haha