
FOTOGRAFÍA de Pura María García
Quiero esconderme en la imprudencia del silencio.
Porque donde la palabra yace extinguida
quedan restos interpretables,
signos,
metáforas que emergen del hueco que ha dejado
la palabra al hundirse,
al no ser dicha.
Los ojos;
las yemas de los dedos;
la piel que detecta la afinidad con el otro;
la voz íntima que afirma la pasión como único gesto
con el que sobrevivir al deshacerse de la vida;
la espalda,
con sus marcas,
sus heridas,
el amasijo irregular de los recuerdos.
Todo ello, los puntos cardinales del sentir,
lo innegable,
se sitúa frente a mí.
Me acontece en el alma.
Te observo.
Amaso el silencio.
Imagino que acaricias la sincera impostura de mi cuerpo.
Hermós igual que la màscara que vigila la paraula escrita
Sentir los puntos cardinales del sentir.
Una aferrada