
Fotografía de Pura María García
En la medida de alcanzar la vieja puerta
está la intuición del desarraigo.
Voluntariamente acepto descalzarme,
caminar
este santuario de abandono.
No pienses que no hay amor en la parcela
que pisan las plantas de mis pies.
Al contrario.
Por amor abrazo la derrota,
el perder ganar un algo que todavía no se vislumbra.
Te amo al deshacerse las promesas.
También.
Te amo cuando los recuerdos sucumben como piedras.
Un día habría de ser.
Es hoy.
Amar es también soltar tu mano.
Comprender que el mismo océano no puede contenernos.
No sé muy bien cómo se deletrea la palabra amor
en el diálogo que me convoca.
Observo tu silueta
de espaldas a la mía.
Te dejo en este campo que no acepta batalla.
Te amo
con un amor que no se acabará en nosotros.
Viene silbando el viento
un adiós que termina y humedece
la tierra seca,
las raíces del haya,
la tormenta de cuerpos.
Tú no existes.
No existimos ya.
DEJARON SU VOZ ESCRITA…